Pensar la psicopatología: Psicoanálisis y fenomenología
- Asociación Psicoanalítica Santiago

- 5 may
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Actualizado: 7 may

Benjamín Vera, psicólogo.
Doctor (c) en Filosofía Universidad Alberto Hurtado.
Analista en formación APSAN.
A propósito de la compleja relación entre fenomenología y psicoanálisis, el presente artículo pretende mostrar cómo la fenomenología puede servir de soporte teorético de la experiencia en sus vertientes descriptivas y hermenéuticas e ilustrar cómo un análisis aplicado, a propósito de la depresión, retroalimenta las consideraciones clínico psicopatológicas también del psicoanálisis.
La relación entre fenomenología y psicoanálisis es cuando menos, tensa. Los escritos de Freud y sus discípulos presentaron una aparente indiferencia del autor de la corriente, Edmund Husserl, influyeron a otras como las de Merleau-Ponty, Paul Ricoeur, Michel Henry, y generaron bastante resistencia para ciertas fenomenologías, como las de Martin Heidegger y Jean Paul Sartre. Es cierto que tratar al movimiento fenomenológico como algo uniforme es un modo de borrar diferencias de método de análisis de los fenómenos, de supuestos básicos entre autores y algunas consecuencias de cada pensamiento, sin embargo, para fines de comprender a modo general la propuesta fenomenológica, aunque lo realizan desde distintas formas, la tarea fundamental de la fenomenología es “volver a las cosas mismas” (zu den sachen selbst!) (Husserl, LU, 1900).
Qué querría decir una expresión de tal calibre: en resumen, que exista una forma de hacer filosofía con un método preciso que permita preocuparnos de cómo experimentamos la vida concreta. La clave es precisamente el cómo, en clave fenomenológica, cómo se nos da una determinada experiencia (las claves para distinguirlas de otras, y sus propias cualidades afectivas, sensibles, cognitivas, temporales, etc.).
La pregunta inmediata que surge es cuál es su potencial relación con el psicoanálisis. Acá podemos escoger varias vías de respuesta, pero quisiera concentrarme en una de historia contemporánea del psicoanálisis. Por diversos motivos, sin profundizar en demasía, cierto psicoanálisis relacional apostó que su fundamento era la práctica hermenéutica, se encuentran entre ellos, Donna Orange, Robert Storolow, entre otros. Esta deriva no es nueva, se encuentra ya presente en la época de Husserl y Heidegger con dos autores clave, Ludwig Binswanger y Medard Boss, eso sí, con perspectivas diferentes entre ellos, cuyo proyecto principal era la analítica de la existencia (Daseinanalyze).
La idea de buscar el fundamento teórico de una determinada disciplina, proviene de suponer que el suelo de la experiencia, no se encontraría en la reducción biológica, crítica clásica de la fenomenología, sino en cómo experimentamos la vida que nos irrumpe como sujetos de nuestra propia historia. Estos supuestos, presentes en el psicoanálisis desde Freud en adelante, permitirían un fecundo diálogo.
Pensemos el caso de la depresión para pensar una relación aplicada a la nosología desde ambas perspectivas. En términos generales se toma como el fenómeno de disminución del ánimo, presencia de ideas de culpa y/o muerte, desregulación del apetito, desregulación del sueño, en mayor o menor intensidad, presente por un tiempo suficiente que irrumpe la cotidianidad y por tanto el funcionamiento habitual del sujeto. Esta idea, es extraída de las manualizaciones contemporáneas.
Esta noción de psicopatología estadística está relacionadas con otros estudios que refieren a su causalidad, por ejemplo, la teoría monoaminérgica, que una disminución de sea serotononina o noradrenalina, presentarían afectaciones a la capacidad de regulación anímica particularmente con el placer. La teoría biológica del desbalance químico recibió fuertes críticas en 2023, con el equipo de la Dra. Moncrieff cuyo metanálisis contrargumentó esta noción elevando la polémica sobre su análisis (Moncrief et al., 2023). ¿Qué nos queda?
La fenomenología es de las primeras disciplinas en enfatizar un argumento distinto a la caracterización de una experiencia. Si por ejemplo, quiero analizar la experiencia del sonido del piano, puedo preguntarme correctamente acerca de su causalidad, y no captar precisamente el fenómeno del sonido del piano. La causalidad del sonido del piano responde a que, un sujeto determinado presiona con una intensidad determinada una tecla cuya tensión determinada por el ajuste previo de una cuerda genera una vibración de aire, cuya vibración (entre otras del ambiente) irrumpe al aparato perceptivo, generando en principio, vibraciones entre el sistema óseo para estimular el aparataje electroquímico de nuestro sistema nervioso central y a nivel cortical traducirlo en un estimulo perceptual de carácter musical a propósito de experiencias previas. Aunque esto suena una descripción adecuada de causa, no nos dice absolutamente nada respecto del cómo se vive esta experiencia, es decir, qué quiere decir eso cuando lo que suena es por ejemplo, el “pax de deux del cascanueces” de Tchaikovsky o el peso de una canción como “No surprises” de Radiohead.
Y ¿el psicoanálisis? Una de las principales resistencias para un autor fenomenológico como Martin Heidegger, en los seminarios Zollikon, es el énfasis de Freud en la idea de causalidad. A diferencia de Ricoeur que hace una lectura de una comprensión o hermenéutica de esa biología freudiana, enfatiza que buscar mecanismos es mecanizar la biología y mecanizar la experiencia. En sí mismo, mecanizar algo no es éticamente reprobable si por ejemplo el fin del estudio es describir mecanismos, bien lo hace la biología molecular. La pregunta de Heidegger es si la experiencia humana puede responder a mecanismos causales o bien, tiene otro tipo de estructuras más básicas que la misma biología. Siguiendo este argumento, la psicopatología fenomenológica de la depresión ha hecho ciertos insights, en resumen, que la depresión es una transformación de la relación entre la persona y su mundo, en ese entre, se conforma una invisibilización del cuerpo propio (sea falta de registro u olvido), una eternización del tiempo, una pérdida de resonancia con los otros, enlentecimientos perceptuales, y una experiencia de culpa por una sobredimensión de la primera persona. Es decir, un análisis de las estructuras de la mismidad, la corporalidad, la afectividad, el tiempo y el mundo.
¿Cómo decir algo entonces de psicodinámica de la depresión? A mí parecer el valor del psicoanálisis no se agota exclusivamente en la explicación causal de los mecanismos psíquicos, por ejemplo, las psiconeurosis de defensa, o el rol de la fantasía inconsciente en la producción del síntoma. Sino, en el método. La asociación libre y la transferencia. Estos dispositivos terapéuticos permiten dos cosas, que Freud las tenía bastante claras, la producción de teoría de la mente humana y la capacidad de reparación de las experiencias de sufrimiento. El valor del psicoanálisis es hacer un rastreo subpersonal, es decir, dentro del sujeto entender cuáles son sus características que determinan que aparezca no “la experiencia depresiva” sino, “su” experiencia depresiva.
Es decir, no una descripción de las estructuras de la experiencia humana, aunque pueden desprenderse tras cierta generalización de síntomas, sino, una descripción profunda de la experiencia propia de cada individuo en su sufrir. Apropiarse del sufrimiento no es sólo una tarea de descripción psicopatológica psicoanalítica sino, resulta en una terapéutica de liberar de la determinación al sufriente.
Finalmente, ¿Cómo relacionar ambas propuestas? Aunque ya he mencionado algunos enfoques, hay otros enfoques contemporáneos con bastante ambición. Bruzsinzka, Carel, Sourigues, entre otros, han procurado fundamentar desde perspectiva fenomenológico hermenéuticas, los supuestos psicoanalíticos como pulsión erótica, pulsión de muerte, asociación libre, transferencia para permitirlos salir del campo exclusivamente biológico causal, y darles el valor de estructuras de la experiencia. Es decir, no sólo transformar el dispositivo psicoanalítico en una disciplina hermenéutica que le retire de una ciencia exclusivamente causal al estilo Stolorow u Orange, sino, rescatar que el ámbito psicoanalítico accede a los fundamentos de las formas del experienciar como un proyecto unificado.
En fin, este artículo de difusión ha pretendido ser una elicitación de ideas que por un lado, permite aclarar la intención de la fenomenología, cierta intención psicoanalítica, la crítica causal y explicitar que es posible hacer psicopatología independiente de sus casualidades. La propuesta del análisis de la depresión sirvió para ilustrar cómo distintas perspectivas permiten alcances descriptivos y de potenciales tratamientos, para dar cuenta de algo más fundamental, el carácter de ser humano que es posible de vivirse y de sufrir, de variadas formas. El psicoanálisis así presenta un privilegio particular, de poder apropiar subjetivamente, la experiencia del sufrimiento, cuya herramienta eso sí es única, en cierto sentido, la única disciplina donde hacer psicopatología sí se vuelve hacer terapéutica.
Referencias
Binswanger, L. (1955). Die Bedeutung der Daseinsanalytik Martin Heideggers. En L.
Binswanger, Ausgewählte Vorträge und Aufsätze (pp. 264–278). Bern, Switzerland: Francke.
Boss, M. (1963). Psychoanalysis and Daseinanalysis. Basic Books Publishing. New York.
Brudzinska, J. (2020). Bi-valenz der Erfahrung. Phaenomenologica. Springer
Carel, H. (2006). Life and Death in Freud and Heidegger. Contemporary Psychoanalytic Studies. New York: Rodopi.
Holzhey-Kunz, A. (2014). Daseinanalysis. Free Association Books. Croydon, UK.
Husserl, E. (1990) Investigaciones lógicas. Trad. Gonzalez Pola y José Gaos. Madrid: Alianza.
Orange, D. (2011). The suffering stranger. Hermeneutics for everyday clinical practice. Routledge: New York.
Sourigues, S. (2023). Schriften zur Phänomenologie Edmund Husserls. Die übertragung als grundgesetzlichkeit der erfahrungsstrukturen: Ein interdisziplinärer ansatz zur übertragung in phänomenologie und psychoanalyse. Transnational Press: London.
Stolorow, R. (2011). World, trauma and affectivity. Heidegger and the Post-cartesian Psychoanalysis. Routledge: New York.
