NUESTRA VIDA SECRETA

" Hay secretos chiquititos que te invitan a jugar

Hay secretos tan enormes que te viene asustar

Hay secretos livianitos que te llevan a volar

Hay secretos tan pesados que no dejan respirar”

Canticuénticos, You tube


Aparte de nuestra vida consciente, todos tenemos una vida psíquica secreta que probablemente comienza antes de nacer. A veces necesitamos rescatar una parte de ella y hacerla consciente. Esto ocurre por muchas razones diversas: regularmente al fantasear con un objeto que nos falta; espontáneamente al percibir diferentes estímulos que van ingresando en nuestro psiquismo, en alguno de los tres espacios: el intra, el inter y el trans; cuando hacemos un síntoma en cuya génesis hay una experiencia traumática; para entendernos mejor, con nosotros mismos y con los demás. A veces no podemos solos y necesitamos ayuda para hacer consciente esa porción del psiquismo que nos va a ayudar a desenvolvernos mejor.


De esto se trata nuestra profesión: de ayudarnos a a otros y a nosotros mismos a mantener una cantidad suficiente de vida psíquica inconsciente al alcance de la consciencia de modo de irnos relacionando mejor con la realidad.


El tema del secreto es importante en psicoanálisis y se puede profundizar en varias dimensiones. Dado el formato de este trabajo se alcanzarán sólo a mencionar:

Como aspecto del desarrollo, Auglanier nos muestra la importancia del secreto como un hito en la estructuración de la vida psíquica, como una conquista del Yo. Una posibilidad de crear pensamientos a los que los otros no pueden acceder. Por otro lado, permite al sujeto dar el status de fantasía a algunos pensamientos y no a todos.


La teoría y la técnica respecto del manejo clínico de los secretos de nuestros pacientes. Las diferencias si esos pacientes son una persona, una pareja o una familia o grupo. También es Auglanier (1980, 27) la que nos muestra la complicada paradoja que se da entre la asociación libre y el derecho al secreto.


El secreto puede apuntar a un contenido conocido sólo por uno de los miembros de la pareja. Tuve la suerte de supervisar varios años tanto con Isidoro Berenstein, como con Janine Puget. Respecto de este punto, ellos no veían a cada miembro de la pareja por separado, entre otras cosas, para no quedar ligado con uno de ellos por un secreto. En familia, muchos secretos son generadores de patología. Ya Freud ponía en duda que una generación pudiera guardar todo el secreto para la siguiente. Abraham y Torok, profundizaron el punto mostrando la patología que producen algunos secretos familiares transgeneracionalmente, son interesantes las diferencias que muestran entre la primera, la segunda y la tercera generación.


Otras diferencias tienen que ver con ética y edad o patología de los pacientes. Muchas veces al tratar a jóvenes nos vemos en la necesidad de informar a los padres sobre algunas conductas o pensamientos de sus hijos, cuándo hacerlo y cuándo no, es algo delicado, que en variadas ocasiones, decidimos con ayuda del supervisor/a.


La comunicación de la vida psíquica inconsciente entre paciente y terapeuta. La comunicación de inconsciente a inconsciente es u hecho que está presente en mucha de la casuística psicoanalítica. Se trata de la sutil comunicación, muchas veces no verbal, de un hecho que el paciente no conocía. A veces sirve de hebra que conduce por un camino que paciente y terapeuta deben transitar para cumplir con el proyecto analítico.

Algunas proposiciones técnicas diferentes dentro de las diversas escuelas psicoanalíticas sobre los puntos anteriores y sobre la comunicación de la vida psíquica del terapeuta hacia el paciente.


Se han probado diversas técnicas para lograr el objetivo de ayudar a nuestros pacientes a mantener en el preconsciente una cantidad suficiente de contenido; la que mejor nos parece, según nuestra experiencia y nuestra formación, es el psicoanálisis. Dentro de este método se enfatiza la asociación libre y se prioriza la transferencia y la contratransferencia, como vía para contactar con esa vida secreta cuya simbolización permitirá que nuestros pacientes vayan descubriendo dinamismos antiguos, pactos inconscientes y posibilidades de dar paso a la novedad que posibilitará una mejor convivencia. En este proceso, el terapeuta hace uso de su propia vida inconsciente para lograr el objetivo.


El estilo de cada terapeuta es peculiar y singular, a pesar de sintetizar lo que ha recibido principalmente de sus analistas, supervisores, profesores y lecturas y más en general de la cultura en que está inmerso. La época y la costumbre que se usa en cada tiempo también tiene un rol en la técnica. Por ejemplo, en el siglo pasado, primaba la escuela que definía un modo de hacer un poco estereotipado y rígido para los psicoanalistas y un énfasis en su neutralidad y abstinencia.


Es tal vez con Ferenczi que se pudo cuestionar que el logro del objetivo tuviese que dejar fuera una buena parte de la vida psíquica del terapeuta. Ferenczi es un autor que está entre los fundamentos del psicoanálisis relacional y también del psicoanálisis vincular. Su idea es que un terapeuta responsivo y flexible en lo emotivo es un aporte para que el paciente tenga una nueva experiencia emocional, que a su vez estaría a la base de la cura psicoanalítica.


El psicoanálisis relacional ha cuestionado la parquedad del analista. Hablan de “develación” cuando aspectos de la vida psíquica del terapeuta se muestran al paciente, con el fin de aportar en el proceso.


En el psicoanálisis vincular no se ha discutido mayormente, desde la teoría, este tema de la develación. La discusión, sin embargo, se ha centrado en el tema de la abstinencia y la neutralidad. Pero la práctica clínica con configuraciones vinculares ha puesto al terapeuta en medio de los dinamismos conscientes e inconscientes de la configuración pareja, familia o grupo y ha significado que los terapeutas estén expuestos a conductas y actitudes de todo tipo, también violentas, para lo que han debido desarrollar toda una gama de técnicas que implican incluso acciones que muestran claramente la afectación emocional del terapeuta. Por lo tanto, es posible que sea en el tema de la abstinencia en el que hay que pensar cada vez que surja una duda respecto del mostrar al paciente una afectación emocional, una opinión, un conocimiento, un pensamiento. ¿Es útil para mi paciente? ¿Puede hacer algo con lo que le voy a mostrar? Serían preguntas fundamentales ya que está claro que la finalidad del psicoanálisis no es develar secretos, sino más bien ayudar a entender por qué y para qué se han producido.






Patricia Bustos Krumm

Psicóloga Clínica Socia Adherente APSAN

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