SANDOR FERENCZI: EL DIARIO CLÍNICO DE 1932. LEYENDO E IMAGINANDO JUNTOS
TERCERA PARTE
Sin Cupos

​Todo tiene un final. Y un final, de alguna manera, es un nuevo comienzo. Quizá la memoria nos ayude a recomenzar con puntos de referencia útiles. Hemos ido aprendiendo, con Ferenczi y sus pacientes, sobre todo RN, que el recuerdo que sana, que cura, no es el recuerdo cognitivo sino el emocional, más bien, la vivencia afectiva en el presente, en nuestras relaciones presentes, en nuestro caso en la relación terapéutica, eso es lo que cura. Lo que cura es la apertura del analista, del terapeuta, del “healer”, a aceptar e integrar sus propios traumas, sus propias partes de su self disociadas en los momentos traumáticos de su infancia, de lo que nadie escapa, siendo la diferencia entre cada persona sólo un asunto de grado, de intensidad, pero común a todos. Como lo ha ido descubriendo Ferenczi durante el transcurso de su trabajo clínico, sobre todo hacia el final de su vida, es la contratransferencia, su manera de estar constituido emocionalmente, lo que lo determina en la relación terapéutica –y en toda relación. Ferenczi, a punta de un gran esfuerzo, apertura mental y el salto al vacío que significó dejar de apoyarse inconcientemente en el padre Freud, escuchando pacientemente a sus pacientes logra comprender lo que cada una de ellas necesita. Al fin y al cabo, piensa Ferenczi, a esas alturas ¿no es de eso lo que trata la terapia? Ya no más Procusto. Sí, una ancha avenida a un porvenir terapéutico de reconocimiento mutuo, de honestidad afectiva y escucha empática, donde se vinculen los dolores y padecimientos psíquicos de sus pacientes a sus propios dolores y padecimientos psíquicos, condición sine qua non de la cura, de la marcha de la mujer y el hombre libres desde donde hemos sido arrojados. Ferenczi se siente fuerte psíquicamente, lo dirá en las últimas entradas del Diario, pero ya sin la fuerza física para resistir una lucha muy desigual y ya sin titanes que lo defiendan de los monstruos del inconciente, un inconciente que se ha atrevido a navegar, sin brújula ni sextante. Pero tiene a RN, a su paciente-maestra, como también lo dirá en una de sus últimas entradas del Diario. Elizabeth Severn publicará a fines de 1933, el mismo año de la muerte de Ferenczi, el otro lado de la mutualidad, su vivencia como analista, siendo uno de sus casos anónimos, el de Sandor Ferenczi. Leer en clave lo que relata acerca de aquel paciente en su Descubrimiento del Self, es leer acerca de la cura de Ferenczi, lo que calza con lo que Ferenczi describe de sí mismo, como experiencia analítica, siendo él paciente de Severn. Así como Bertha Pappenheim fue fundamental para Breuer, y para Freud, Emma Eckstein e Ida Bauer, para Ferenczi, Severn es la compañera irreemplazable en los nuevos caminos descubiertos para la potencial expansión del alcance de la cura sobre la humanidad.
DOCENTE
Dr. Francisco Vásquez Ramírez
Médico Psiquiatra, Universidad de Chile.
Psicoanalista, APSAN – IPA.
Miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica de Santiago (APSAN).
Miembro de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA).
Docente y Supervisor de Analistas en Formación de APSAN.
Coordinador del Seminario: Autores Relacionales, en la formación de Analistas APSAN.
Varias publicaciones y trabajos presentados en los últimos Congresos de la IPA, en relación a la temática del Trauma y su abordaje desde la perspectiva Relacional.
1.
DIRIGIDO A
-
Idealmente dirigido a terapeutas con experiencia psicoterapéutica suficiente y familiaridad con la teoría y praxis psicoanalítica, en particular con el psicoanálisis relacional. La lectura evoca lo vivido en el trabajo terapéutico, por lo que, vincular lo teórico a lo emocional de la experiencia vivida clínicamente, se transformará en uno de los objetivos principales de este grupo de estudio.
2.
HORARIO
Lunes de de 13:00 - 14:30
3.
FECHAS
Inicio: 9 de marzo 2026
​Término: 9 de junio 2026
4.
MODALIDAD
Reuniones presenciales en
Sede APSAN
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5.
VACANTES
​10 alumnos
6.
COSTO
$300.000.
Miembros APSAN 25% descuento.
7.
