DISCURSO INAUGURAL

Queridos apsaninos: nuestra actual presidenta, Luz María, nos pidió a Nelson y a mí, en calidad de vicepresidente y presidenta respectivamente de la primera directiva Apsan, decir algunas pocas palabras.


Junto a Edy, la primera directora de nuestro Instituto, tuvimos la oportunidad de reunirnos y frente a esa petición nos remontamos juntos, a lo que llamamos la prehistoria de APSAN dentro de la APCH, de la cual nos separamos, y al nacimiento de APSAN como tal, ya fuera de ella.


Trasmitir algo de esa prehistoria e historia, creo que es importante, porque en ella encontramos los ideales que nos llevaron a constituirnos, las razones que nos llevaron a separarnos y por cierto los hechos que debemos cautelar no volver a repetir.


La APCH era, en el momento que se produce nuestra separación, una institución jerarquizada, con diferentes calidades de asociados dentro de los cuales la calidad de analista didacta era la más alta en la escala y quienes la alcanzaban se reducía a un número pequeño de analistas. Este tipo de organización aspiraba, de esa manera, preservar lo que se suele llamar el oro puro del psicoanálisis.


Esta estructura era resguardada por unos estatutos que requerían de un alto quorum (de un 75%) para la modificación de cualquiera de sus artículos, es decir, estatutos que eran prácticamente imposibles de modificar.


Varios movimientos se produjeron dentro de la APCH- “Los Desasosegados”, “La Prima-Vera”, “el Grupo por el Cambio”- que reunieron a miembros que tenían ansias de reformas, cabe destacar también el Grupo de Supervisión de los Jueves coordinado por Clara Rosenblut y Susan Mailer.

Nos unía una mirada en común, en la cual parafraseando a Ogden “la empresa analítica se define mejor no por su forma (incluida la frecuencia de las sesiones), sino por su sustancia”. Queríamos integrar de mejor manera lo que considerábamos un cambio que se venía dando en el psicoanálisis mundial y que implicaba modificar la manera de enfrentar la clínica, así como, de entregar la formación en psicoanálisis.


A muchos de nosotros nos unía también un pasado común desde las aulas universitarias en la sede norte de medicina y la estadía en el sector B del hospital psiquiátrico que por mucho tiempo lideró el Dr. Mario Gomberoff.


Estos movimientos culminaron en la última de las asambleas generales en la cual participamos. Se logró en ella el quorum necesario para el cambio de algunos artículos, pero esto fue insuficiente y las diferencias que por años tratamos de conciliar se hicieron insostenibles.


Varios de nosotros decidimos entonces dar un paso al costado y renunciar a la institución madre para organizarnos de alguna forma fuera de ella, con más libertad para nuestro propósito, También la APCH podría avanzar, sin tanto obstáculo en su camino.

Para sorpresa nuestra, en espacio de unas pocas semanas, a esos pocos iniciales se fueron sumando más y más asociados. De los cerca de 100 psicoanalistas que formaban la APCH en ese tiempo, más de 40 decidieron unirse al grupo, algunos hasta hoy día mantienen una doble membresía, es que no se podía negar la pérdida que ello implicaba: sede, biblioteca, etc…pero, por sobre todo, y en especial para los asociados más antiguos, la pérdida de lazos afectivos o al menos el alejamiento con colegas de muchos años.


La separación se concretó y el nacimiento de APSAN podemos situarlo a fines del 2016 en que nos reunimos con el entusiasmo y el espíritu de compañerismo que nos caracterizaba para ver la factibilidad de crear APSAN.

Han pasado casi 6 años y hoy podemos decir, con la perspectiva que da el tiempo, que la separación de la APCH ha enriquecido al psicoanálisis en Chile, dando más opciones de como formarse y practicar el psicoanálisis. Otras partidas de miembros destacados en la trayectoria del psicoanálisis nos precedieron en la ruptura con la institución que nos formó y dieron origen al ICHPA y IARPP.

Hoy con cada una de las instituciones psicoanalíticas existentes en nuestro país queremos establecer lazos y nutrirnos sinérgicamente, respetando los perfiles propios de cada una y su forma de entregar formación en esta disciplina.

El sueño que nos reunió, a los que habíamos renunciado ese 2016-2017, era formar una asociación más consultante y horizontal en su funcionamiento, más inclusiva y diversa aceptando diferentes corrientes psicoanalíticas y formas de tratamiento derivadas de ellas, interesada en reunir no solo a psicoanalistas sino también a no psicoanalistas y albergar a todos quienes tengan, desde distintos lugares, interés por el psicoanálisis. Abierta a dialogar y enriquecerse de otras disciplinas y con deseos de difundir y ejercer nuestra disciplina en espacios públicos y universitarios, más allá de nuestras consultas.

Para lograr ese sueño hubo que asumir la tediosa y larga tarea administrativa, pero necesaria, de constituirse como corporación sin fines de lucro, obtener la personalidad jurídica, realizar la iniciación de actividades, estudiar las normas IPA y los requisitos para obtener su reconocimiento, etc. para todo ello se debió crear los estatutos que la regirían, código de ética, reglamento, etc.


Se debió definir, a través de una consulta realizada a todos los asociados si pertenecíamos o no a la IPA, ganó mayoritariamente, con más de un 80% la opción de pertenecer a ella y dar formación psicoanalítica. Esto implicó aceptar las reglas que rigen la IPA e iniciar el camino que nos llevará a ser sociedad componente de la misma. Cada paso que dimos en la definición de nuestra estructura y forma de funcionamiento fue hecha a través de numerosas jornadas de reflexión y consultas hechas a toda la membrecía.


Desde Junio del 2018 nos constituimos como Grupo de Estudio IPA , y fuimos presentados formalmente como tal en el Congreso mundial de Londres, el 2019 , donde Edy Herrera nos representó trasmitiendo el espíritu de nuestra agrupación.


Se nombró a dos destacados analistas IPA, Norberto Marucco y Ruggero Levy como patrocinadores y acompañantes en el proceso de constitución, quienes se sumaron a nuestra labor con la misma pasión y entrega nuestra.


Después de que egrese la primera generación de alumnos del Instituto pasaremos a ser sociedad provisoria por algunos años, para después finalmente ser sociedad componente pptal y tener bajo esa calidad, mayor autonomía y posibilidad de autodeterminación.

Aceptar las normas de la IPA ha implicado ciertas restricciones en nuestro ideal de organización, pero pertenecer a ella dio garantía a quienes querían formarse como analistas que recibirían una formación de alta calidad y con reconocimiento a nivel mundial.


La tarea de formar analistas nos llevó a perseguir otros ideales: uno de ellos intentar que la formación sea más accesible en términos económicos para lo cual todos estuvimos disponibles a realizar las distintas labores docentes a bajo costo. Asociación, es que no se concentre el poder en determinados grupos de analistas. Así, los requerimientos para ejercer la función didáctica y de supervisión son producto del consenso democrático de los miembros y fueron aceptadas, e incluso algunas de ellas valoradas por los patrocinadores IPA. Esto ha permitido que quede distribuida en casi la totalidad de ellos. Preferimos hablar de funciones que pueden ejercerse, y no de categorías rígidas de asociados que se mantienen a perpetuidad. Otro tanto podemos decir de la dirección de la Asociación como del Instituto, para acceder a cualquier cargo de ambas solo se pide ser miembro IPA.


Por otro lado, se logró una malla curricular que cumple con los principios de heterogeneidad de corrientes y posibilidad de electivos que puedan escoger los alumnos, malla curricular que deberá tener la flexibilidad necesaria para dar cabida a los cambios que se van generando dentro del psicoanálisis.

Se introdujo la realización de grupos experienciales dentro de la formación, cuyo objetivo es promover una hermandad identitaria y solidaria, experiencia grupal que ha sido muy apreciada por los que hoy se están formando. Habrá que lograr que dentro del grupo de analistas en formación se produzca una reflexión profunda en torno a la institución que quieren y que en el futuro habrán de dirigir.

Si bien la formación de psicoanalistas ha ocupado gran parte de la energía y tiempo de muchos apsaninos, no se ha descuidado los otros principios centrales que guían a APSAN. Es a través de la incorporación, como miembros adherentes, de numerosos profesionales no psicoanalistas que intentamos favorecer la inclusión y diversidad.

Creemos que se debe potenciar aún más la incorporación de personas pertenecientes a otras disciplinas y dar lugar a actividades dirigidas por ellos. La creación de una revista y el boletín APSAN, obra de la segunda directiva, la naturaleza de las reuniones científicas y los cursos y seminarios de extensión, dan cuenta de la mayor inclusividad que estamos empeñados en lograr. Haber realizado todo ello en tiempo de pandemia es sin duda un doble mérito.


Por último, es importante seguir cuidando el ejercicio democrático de la Asociación. Creemos que para ello son útiles ciertas acciones: seguir organizando jornadas de reflexión periódicas, consultas y votaciones frente a la toma de decisiones importantes, contar con estatutos que permitan generar los cambios necesarios según la evolución del psicoanálisis y velen por la rotación en los cargos directivos. Promover la participación de todos y todas en las diferentes labores de APSAN. Contar con instancias y canales de comunicación efectivos que mantengan a todos informados y faciliten la comunicación del malestar que pueda ir surgiendo en la vida apsanina. Aprovechar de mejor manera la pertenencia a la IPA y FEPAL, mantener un diálogo y participación en ellas es también una tarea bastante inconclusa y que contando con más miembros se puede a futuro incrementar.


Lo que nos reune hoy acá es la concreción de parte de nuestro sueño: contar con una sede que de forma a un hogar que queremos mantenga una intimidad y calidez que atraiga, que inspire , que acoja e impulse el crecimiento de nuestra disciplina y disciplinas afines. Que dé lugar a la labor “científica”, pero también al juego, a lo lúdico y creativo-

Por último queremos recordar a los pioneros y pioneras del psicoanálisis de nuestro país, quienes en torno a las figuras de Fernando Allende e Ignacio Matte, se reunían en lo que fue una de las primeras sedes, próxima al cerro San Cristóbal, y en donde se podía escuchar los rugidos de los leones. Apsan tb quiere tener los oídos atentos a su entorno, a los rugidos de los vertiginosos cambios sociales y culturales por los que atravesamos, que nos demandan respuestas desde nuestra disciplina. Solo queda agradecer a todos lo que lo han hecho posible.

Y seguir con nuestro lema: se hace camino al andar.

Gracias


Discurso inaugural de sede APSAN

Past President Dra. Silvia González

Psicoanalista y fundadora

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