UN VERDOR TERRIBLE

Un verdor terrible se extiende como una adicción sobre miles de lectores, en solo dos años. Su identidad se transforma en una nube líquida, inubicable, transformada en ficción y a la vez en realidad, como si fuera un incierto electrón. La pueblan personajes geniales, sorprendentes, criminales, conmovedores, solitarios, delirantes. Entre ellos se van enredando como micelios clandestinos, como geometrías inefables o como gases infernales, plagados de signos que describen el universo o que demuestran que es inasible. El espacio-tiempo se hace enredadera subterránea de la que nacen fantasmas y frutos. Lo recuerda Labatut, con temor y asombro. Lo imagina en la vida de Grothendieck o de Schwarzschild o de Mochizuki o de Heisenberg. Seres obsesionados en sus épicas, el autor los presenta como engendros de Borges o como ángeles de García Márquez. El texto a veces atrapa como una singularidad y otras conmueve como lo hace una gran cosa con la luz. Pareciera hecho de capítulos, como si fueran partículas, pero es un continuo, como si fuera una sola onda, la de lo humano en busca de sentido.

Ciencia y poesía se reencuentran en Labatut, la anhelada belleza del algoritmo que calza y habla de la lucha entre los sustantivos y los verbos. Luego de leerlo no me extraña la compulsión planetaria por conocerlo.


UN VERDOR TERRIBLE Benjamín Labatut (1980) Ed. Anagrama. Séptima edición (julio 2021)


Dr. León Cohen

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